junio 21, 2010

1.

Entre las piernas de la abuela bajaba la muerte y la veíamos desde el cuarto, tirados debajo de la cama. A mi hermana le salían aves de los ojos que recorrían la higuera y luego se metían en la enagua de la abuela que seguía tejiendo. Mis padres cenaban en una mesa que apuntaba hacia el cielo. El piso estaba repleto de escarabajos. Algunos se metían debajo de la cama y los comíamos temblando. Entonces mi hermana dejó de sacar pájaros por los ojos y me miró a mí:
- No sabía que la muerte era mujer. Por qué no la vamos a saludar en vez de escondernos.
Yo no le contesté. Sólo atrapé el último pájaro que se escapó de su ojo derecho. El gorrión estaba frío como la noche anterior. Me lo metí adentro del cuerpo y lo conservé toda una primavera. En el verano no vimos a la muerte. Una mañana el animal manó de mi boca, aleteando como el abanico que sostenía mi madre en aquel enero cuando enterraron a la abuela.

2 comentarios:

El Santi dijo...

¿ Te acordás que la Muerte era hombre en "El séptimo sello"?
Estás lleno de imágenes potentes.
Estás lleno de imágenes.
Qué lo parió.

Juampa dijo...

Esa muerte de ingmar daba miedo en serio!